Planificación y gestión, ejes clave de una campaña histórica

Hace un año atrás se comenzaban a escribir las primeras líneas de una etapa histórica para nuestra provincia: la Campaña de Vacunación COVID, la más grande de los últimos tiempos.

Soy médica pediatra, sanitarista por elección, que se formó en gestión contra vientos y mareas, porque siempre entendí que llegaría el momento de poder transformar nuestra realidad sanitaria, en una mejor.

Fue así que transité seis años de formación en gestión, disfrutando de aprender, para hacer que las cosas necesarias en el sistema sanitario de mi provincia sucedan con equidad, con justicia y con calidad, bregando siempre por una mejor salud para mi pueblo. En todo ese tiempo de formación, nunca imaginé que me tocaría poner en práctica el conocimiento adquirido en tamaño proyecto, de la mano de un gobernador al que admiro como persona, como líder y conductor y a quien agradezco la posibilidad que me ha dado de formar parte de su equipo. Sueño cumplido.

Tuve el gran honor de ser ministra de Salud de mi provincia en tiempos muy difíciles, “la ministra de la pandemia” como muchos me dicen. Durante este tiempo también tuve la enorme responsabilidad y el gran orgullo de diseñar el Plan Estratégico de vacunación COVID para mi provincia y de llevar adelante esta épica Campaña de Vacunación, acompañada de un gran equipo humano y profesional al cual seleccioné por su compromiso con la salud de nuestra gente. Hoy, sin muchos motivos que se puedan explicar, muchos de ellos ya no están, pero dejaron sus huellas trazadas con esfuerzo y valor en la historia sanitaria del Chaco. Y en mí, un gran reconocimiento por su valentía.

Un 29 de diciembre del 2020, comenzamos a hacer historia y dimos inicio a recorridos que surcaron con esperanza el Chaco a lo alto y ancho de su vasto territorio, llegando con vacunas COVID a cada localidad. Son indescriptibles los encuentros con nuestra gente en aquellos momentos, la emoción surcaba sus rostros y un clima festivo se apoderaba del ambiente al vernos llegar. Días felices, de esperanza, que al fin habían llegado a nuestra tierra después de nueve meses de incertidumbre y dolor por las pérdidas a las que nos había sometido esta pandemia. Todo queda guardado en mi corazón, en mi memoria.

En ese momento, las vacunas eran el bien más preciado por nuestra sociedad y un recurso escaso a nivel mundial en relación a la demanda existente que había que satisfacer priorizando a los más vulnerables. Nunca tuvimos dudas que ese grupo lo constituía nuestro personal de salud, quienes estuvieron y seguirán estando expuestos al virus 24 horas, los 7 días de la semana, asistiendo a todos nuestros hermanos chaqueños el tiempo que dure la pandemia. Del mismo modo el personal de las fuerzas de seguridad, importante bastión y más que necesario para ayudar en el cuidado de la salud de nuestra población. Fue en poco tiempo y con la colaboración de todos ellos, que rápidamente concluimos esa etapa, en la cual nuestra población sumó confianza hacia la vacuna.

Poco tiempo después, logramos avanzar en la inmunización de nuestros adultos mayores. ¡Fue más que ansiado ese momento! Postas definidas, vacunación domiciliaria, residencias de adultos mayores y recorridas en cortos plazos para brindar a todos ellos inmunización. No olvidaré jamás sus palabras de agradecimiento y las miradas pobladas de arrugas por el tiempo, pero cargadas también de sueños por cumplir. Sueños por los que se cuidaron y aislaron durante meses, distanciados de sus afectos, pero que en ese momento pudimos retribuir con un poco de esperanza a través de la vacuna. Amor y satisfacción por el deber cumplido con quienes en algún momento forjaron nuestro futuro, hoy presente, son los sentimientos con los que puedo describir aquella etapa.

Los días pasaron rápido, el esfuerzo del equipo de salud fue faraónico, pero mayor fue su compromiso con la vida y, en unos pocos meses, se hizo habitual recepcionar cajas y cajas de vacunas en el predio del Ejército, con quienes formamos una verdadera familia y a quienes les debo el apoyo incondicional brindado en esos tiempos.

El Consejo de Vacunación integrado por representantes de diferentes sectores de la sociedad y liderado por nuestro gobernador, hicieron el seguimiento y acompañamiento a esta gran tarea. En pocos meses, la provincia había vacunado a todos los grupos de riesgo, y grupos de esenciales, avanzando a la inmunización de los mayores de 18 años, estableciéndonos como la primera provincia en hacerlo, logro que nos puso en el podio, liderando la campaña a nivel nacional.

Más de 250 postas de vacunación COVID desplegadas y visitadas en todo el territorio chaqueño, más de 1.100 agentes de salud trabajando de lunes a lunes en operativos, a quienes pude visitar y con quienes compartí múltiples momentos de esta experiencia única. Siempre tendrán mi reconocimiento por su labor, pero también por la humanidad con la que llevaron a cabo su tarea.

La pandemia que inició en el 2020 siguió su curso en el 2021, pero esta vez la historia fue distinta: el escudo de la inmunización protegió a muchos y salvó muchas vidas.

Como equipo de salud, escribimos las páginas de la historia de nuestra provincia en una época donde nada fue fácil, pero con esfuerzo, compromiso y el claro objetivo puesto en salvar la vida de más de 1.000.000 de hermanas y hermanos chaqueños, hemos logrado hacerlo.

Hoy soy feliz al recordarlo. Soy feliz de saber que todo el esfuerzo valió la pena y que esta épica campaña de vacunación, sigue replicando el diseño de aquel Plan presentado en diciembre del 2020, porque sus resultados fueron los esperados y hoy los podemos medir en vidas que quisimos, pudimos y supimos cuidar.

El orgullo de haber sido parte de esta historia lo llevo conmigo y me acompañará por siempre. Gracias a quienes confiaron y acompañaron este proyecto con tanto amor y compromiso.

*Exministra de Salud. Actual legisladora provincial por el Frente de Todos Chaco.

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